Luis Pastori

Reseña El Nacional

 

El poeta Luis Pastori se fue a buscar el “reino de la claridad”

Pastori ganó el Premio Nacional de Literatura  en 1962 y el Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984 | Foto ARCHIVO

Pastori ganó el Premio Nacional de Literatura en 1962 y el Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984 | Foto ARCHIVO

Fue miembro de la Generación de 1942, individuo de número de la Academia de la Lengua y gestor cultural

MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ 17 de septiembre 2013 – 12:01 am

La cultura llora la muerte de uno de sus más ilustres representantes: Luis Pastori, que falleció en Caracas a los 92 años de edad debido a complicaciones asociadas a la vejez.

La obra literaria del autor privilegiaba la relación entre la metáfora y el lenguaje, por considerar a este último más que un medio de expresión para el poeta. “La dificultad estriba en que, como decía Tayllerand mordazmente, ‘la lengua es un arma de que ha dotado Dios al hombre para ocultar sus pensamientos”, dijo en 1968 en una entrevista el escritor nacido en La Victoria que publicó su primer poemario cuando tenía 20 años de edad: Poemas en italiano (1941).

Al año siguiente vio luz Quince poemas para una mujer que tiene quince nombres. Y ese año se convirtió en miembro de la Generación de 1942, cuyo objetivo era oponerse al Grupo Viernes por considerar su postulado estético caótico y vacuo, dijo el autor a El Nacional en 1963. “Tenemos que luchar por el reino de la claridad, hay que resucitar al ruiseñor”, señaló y agregó: “La poesía tiene el compromiso de defender y enaltecer al hombre en función de la libertad”.

 

La amplitud de la cultura. Pero no sólo se le extrañará por su diáfana vocación de poeta. También porque sus servicios al país no se limitaron a internacionalizar el nombre de Venezuela a través de los libros suyos que se publicaron en Europa, sino porque además de llegar a ser vicepresidente del Banco Central de Venezuela fue un gestor cultural modernizador. Fue viceministro de Estado para la Cultura en épocas del Conac, presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela y directivo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos en la década de los años noventa, cuando José Antonio Abreu dirigía el Conac.

Así como pensaba que la poesía tiene el compromiso de proteger y exaltar al hombre, Pastori se distinguió en la administración pública por considerar que la cultura era “un factor para el conocimiento, el acercamiento y la comprensión entre los pueblos”, como dijo en 1980 cuando era viceministro de Cultura y representaba a la nación en un encuentro sobre el tema en Bulgaria.

Apenas meses antes, el 12 de octubre, en un acto denominado El Pregón de la Hispanidad, en la Casa de Colón en Las Palmas de Canarias, se declaró abogado del panamericanismo. “Ninguna integración será realmente posible si no se moviliza y logra la integración cultural”, señaló en su intervención como orador de orden.

A pesar de que se autodefinía como “el menos académico de los ciudadanos”, el poeta y economista también ostentó desde la década de los años sesenta la letra “L” de la Academia Venezolana de la Lengua.

Entre los premios con los que se le distinguió están el Municipal de Poesía (1950), el Nacional de Literatura (1962) y el Hispanoamericano de Poesía León de Greiff (1984). También ejerció el periodismo cultural, pues fue colaborador de publicaciones como Papel Literario de El Nacional, Revista Nacional de Cultura Rayos y Colores (México). Se le recordará además porque, junto con Tomás Alfaro Calatrava, escribió de la letra del himno de la Universidad Central de Venezuela, que Evencio Castellanos musicalizó.

El velorio y el entierro de tan ilustre venezolano serán mañana en el Cementerio del Este.

Comentarios 0

Para comentar es necesario ser usuario registrado

Reseña El Universal

Luis Pastori terminó su recorrido

El economista y poeta venezolano falleció el domingo a los 93 años

imageRotate
El poeta venezolano Luis Pastori trabajó en el Banco Central de Venezuela y fue Ministro de Cultura CORTESÍA
Contenido relacionado
JESSICA MORÓN SIMÓN VILLAMIZAR |  EL UNIVERSAL
martes 17 de septiembre de 2013  12:00 AM

El domingo pasado terminó su recorrido. Y da pena, como él mismo escribiera. El economista, poeta, ensayista y traductor Luis Pastori, una de las grandes voces de la literatura venezolana y autor de obras como País del humo, Las canciones de Beatriz, Sonetos intemporales y Tallo sin muerte, falleció el pasado 15 de septiembre a los 93 años, y ahora la calle de la literatura está más sola.

Hijo de un inmigrante italiano, y de una joven venezolana, Luis Pastori nació en el año 1920 en La Victoria, estado Aragua, donde hizo sus primeros estudios -en la Escuela San Luis Gonzaga, la Escuela Federal José Félix Ribas, y en el Instituto Mariano Montilla-, y donde decidió que viajaría a Caracas para estudiar Economía.

Pero su otra gran pasión era la literatura. Y más aún: la poesía. De hecho, ya a los 14 años, poco antes de la muerte de Juan Vicente Gómez, comenzó a manifestar su vena poética con versos que publicó en el desaparecido diario Brotes, de La Victoria. Y a los 20 años editó su primer libro de poemas.

La denuncia. El grito político. La crítica social. Fueron apenas tres de los temas que solían ocupar a Luis Pastori, quien bajo el seudónimo de “Concho Kolate” y “Jacinto Ven a Treinta” publicaba crónicas, versos y textos cargados de humor en una publicación explosiva de nombre El preparado, de la cual llegó a ser director.

Sus estudios de Ciencias Económicas en la Universidad Central de Venezuela lo apartaron de sus inquietudes literarias, aunque no por mucho tiempo pues antes de licenciarse en 1949 -junto con su compañero de estudios Domingo Maza Zavala-, publicó cuatro obras de gran envergadura: Quince poemas para una mujer que tiene quince nombres (1945), Poemas del olvido (1945), Las canciones de Beatriz (1945), País del humo (1948), Herreros de mi sangre, (1950), Tallo sin muerte -con el cual se hizo merecedor del Premio Municipal de Poesía-, y Toros, santos y flores, que abordan temas que no le eran ajenos, como las inmigraciones, el desarraigo, el amor por la mujer amada y, sobre todo, el amor por el país.

Tras un lapso dedicado casi por entero a la economía y a sus labores en el Banco Central de Venezuela, Pastori decide retomar la escritura con pasión y no poco vigor, y publicar Primera selección lírica (1962), Elegía sin fin (1962), Hasta la fecha (1964), Trompos y testimonios (1964), Definitivamente enamorado (1965), Caracas y la poesía (Antología, 1966) y Tiempo de glosa (1967), Trofeos de caza (1969), Poemas en italiano (1971) Tempo di poesia (1974), Poetas (1976) y Hasta aquí me trajo el río (1977). Ello sin contar textos y colaboraciones frecuentes en diarios, revistas y publicaciones literarias.

“Estamos hablando de uno de los poetas venezolanos más importantes de todos los tiempos”, dice el Presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, Francisco Javier Pérez.

“Luis Pastori es uno de los protagonistas de la fuerte renovación que vivió la poesía venezolana en los años setenta, que se reorientó hacia el camino del clasicismo gracias a su vasto conocimiento de los grandes escritores de la lengua española como Góngora y Quevedo. Él cultivó muchísimo ese género del soneto y de la poesía rimada y medida, un poco en contracorriente de la vanguardia venezolana. De Luis Pastori se ha dicho mucho que, tras la muerte de Pablo Neruda, se convirtió en el poeta más importante del continente”, agrega el también escritor.

Fue la política cultural la que, paradójicamente, terminó por apartarlo una vez más de la poesía por una razón: en 1979 es nombrado Ministro de la Cultura por el Presidente Luis Herrera Campins. Y posteriormente desempeñó cargos como la presidencia del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Director de la Academia Venezolana de la Lengua, y Presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela.

Su obra ha sido traducida a más de 12 idiomas, incluido el árabe y el chino. Y entre los numerosos galardones que recibió está el Premio Municipal de Poesía en 1950, el Premio Nacional de Literatura en 1962, y el Premio Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984. Amén de haber sido miembro de Número y director de la Academia de la Lengua.

 

Deja un comentario