Renato Capriles

Tomado de Prodavinci.com

Un perfil de Renato Capriles: “el único viejo que seguirá siendo un éxito”; por Ana Melissa Zárraga

Disciplina, organización, y puntualidad fueron las reglas doradas del hombre que desde 1958 ha puesto a bailar a Venezuela con más de cien discos de esa escuela llamada Los Melódicos. Este perfil, hecho en enero de 2006, es publicado hoy por Prodavinci en ocasión del fallecimiento del fundador de una de las orquestas icónicas de la música bailable del país y el continente.

Por Material cedido a Prodavinci | 8 de Julio, 2014
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Fotografía de William Dumont.

Hoy Renato Capriles no desayunó en el Hotel Tamanaco como tanto le gusta, sino que optó por una taza de café sin azúcar. Lo suficiente como para no alterar el buen humor mañanero.  Sin su uniforme de esmoquin ni los zapatos de suela para los bailes, el director de Los Melódicos luce igual de impecable con ropa deportiva, demostrando que se siente como de veinte años de edad, aunque el calendario diga que son 75 y él haya calculado que le quedan 27 años más. “Ya me he programado y espero llegar a los 102 años, pero activo, no sentado en un mueble”, dice con energía.

Son dos las esposas que ha tenido y cinco sus momentos confesos más felices: los nacimientos de Gody, Iliana, Irina, Iona y Negui, sus sucesoras (y de las cuales las dos últimas heredaron la vena musical del Maestro). Y su sexta hija: la orquesta, acompañada de sus cien producciones discográficas, el récord que marcó en 2005 entre las Big Band del mundo.

También alega que Billo Frómeta, su “archienemigo” en los bailes, le dejó el hijo varón que Renato nunca tuvo: Luis Frómeta, quien ahora lleva las riendas, junto a su hermano, de la Billo’s Caracas Boys. Es de los mejores amigos de Renato, el mismo hombre que de niño apagaba la radio para no escuchar a “esos Melódicos” que eran la competencia de su papá.

La rivalidad entre la Billo’s y Los Melódicos estaba restringida sólo a la tarima. “Una situación parecida a la de la Cadena Capriles y el Bloque De Armas… sólo que entre Miguel Ángel Capriles (hermano mayor de Renato) y De Armas sí había un gran pleito, mientras que entre Billo y yo hubo siempre una gran hermandad”. Hermanos, aunque luego no asistiera a su entierro porque “detesto la hipocresía que hubo entre los músicos que estuvieron en el funeral y que hablaban mal de Billo al mismo tiempo”.

La dictadura melódica. A pesar de que el Maestro provenía de una familia pudiente, en casa la regla era igual para los dieciséis hermanos: “El que no estudie, que trabaje”. Y así Renato empezó a trabajar de office boy con apenas 14 años, para luego fundar la oficina de Relaciones Públicas de la Cadena Capriles. “Siempre me he jactado de ser un relacionista innato”. Desde su escritorio emprendió una campaña desde los espacios de El Mundo para que Billo Frómeta volviera a tocar, a pesar del veto que le habían impuesto y que le prohibía tocar un instrumento musical en su vida. “Chucho Sanoja me reclamaba, diciéndome que estaba loco, pero yo quería competir con Billo”, señala Capriles en su eterno afán de la sana competencia.

Afán que Luis Frómeta recuerda de cuando era aún niño: en un baile en el Círculo Militar hubo un baile en el que Billo tocó el final de una canción 27 veces y Renato “apretaba” repitiendo el final de su canción 30 veces. “Fue una prueba de resistencia entre ambos, a ver quién se bajaba primero de tarima, mientras el público se seguía alimentando de ese morbo del Billo’s versus Los Melódicos”.

Billo, el creador de temas como ¡Epa Isidoro!, fue el arreglista del primer LP de la orquesta de Capriles. Una noche de 1959, a las 9 de la noche y frente a la fachada de Radio Caracas, le dijo a Renato que quería llevarse esos arreglos para tocarlos en Cuba. “Así que con apenas 22 años me le planté a ese monstruo que era Billo y le dije que, si se iba, hasta ahí llegaba nuestra sociedad. Y no se fue”.

Desde joven tuvo que tomar grandes decisiones, siendo la más importante cuando su hermano Miguel Ángel lo puso a decidir entre la orquesta y la Cadena, al ver que Renato se involucraba cada día más en sus melódicos. A partir de ese día “la vida de Renato Capriles se llamará  Los Melódicos”, apunta Luis Frómeta.

Todo el que conoce al director de Los Melódicos sabe que él encarna el significado de la palabra disciplina en toda su extensión. Así se ha encargado de idear y aplicar toda una metodología de rigor que sirve de pisos y paredes a la orquesta, empezando por “La Cartilla”, una serie de normas que él redactó para los integrantes del grupo, entre las cuales figura la prohibición de palabras vulgares en el autobús y en público, veinte minutos de silencio obligatorio en el bus al salir de un baile y, quizás la más especial y en la que todos sus conocidos coinciden, la puntualidad. “Si el Maestro dice que sale a las cuatro en punto, es a las cuatro en punto y no a las cuatro y dos minutos. Es de puntualidad inglesa. Y el que se queda, se quedó”, dice su amigo y compañero de bailes y batallas Memo Morales.

Y es que Capriles está en cada acorde del grupo. No le ha temblado la mano para despedir de “ese cuartel que se llama Los Melódicos”, como dice Antonio Parababí, baterista de la agrupación durante más de 21 años, a cualquiera que incumpla con las normas. Fueron este baterista junto con el tumbador los sobrevivientes del despido masivo de músicos hace más de una década, cuando el Maestro, aún convaleciente por un accidente automovilístico que casi le quita la vida, se escondió con muletas entre el público para observar cómo iban Los Melódicos durante su ausencia. “Cuando vi ese desorden, decidí que los iba a botar a todos. Y así fue”, asevera  el Maestro.

Tampoco le faltó fuerza para despedir a Luis Alfonso Larrain, el vocalista de “La Orquesta de Luis Alfonso Larrain” cuando éste dejó de cumplir. Cambió el nombre a la agrupación a “Los Solistas” e integró al ex-Billo Memo Morales. También sacó a Cheo García de Los Melódicos un 31 de diciembre antes de empezar el baile. “A mí me ha botado dicez veces, pero a los cinco minutos me vuelve a contratar”, dice Parababí con sonrisa de quien corrió con suerte. Las cualidades de comerciante de Renato Capriles lo convirtieron en una fábrica de orquestas: llegó a dirigir hasta siete, de las cuales sólo sobrevive Los Melódicos. “Ahora la dictadura melódica se ha ablandado un poco”, coincide Parababí con Isabel Moya, mano derecha del Maestro desde hace 25 años.

“Y el show continuó.” Eran las 9:30 de la noche del 18 de enero de 1997 cuando Renato Capriles se dirigía en su camioneta a un baile en Villa de Cura, acompañado por la cantante Floriana, cuando perdió el control del vehículo. Floriana murió y él cayó en estado de coma durante un mes. “La orquesta tocó esa noche como el Maestro hubiera querido. Subimos a la tarima y Liz, quien ya había salido de Los Melódicos, fue hasta allá, le explicó al público que el show debía continuar y cantó”, recuerda Parababí.

“Yo soy un protegido de Dios, porque esa vez casi pierdo la vida. Al mes, cuando abrí los ojos, vi a mi hermano Carlos y le dije: ‘¿Qué hubo Carlos?’ Salió corriendo, llorando y gritándoles a mis hijas que me había despertado. Pero después no dije más nada, cerré los ojos, y dormí por tres días seguidos”, evoca Capriles tanteándose los “huecos de la cabeza” que le dejó la cirugía que le practicaron para salvarle la vida, “pero que ni duelen ni nada”.

Casi como una fotografía, Isabel Moya repasa una escena en el Hospital de Maracay, cuando Luis Frómeta llevaba la silla de ruedas del Maestro. “Para mí fue muy conmovedor ver a ese ‘rival’ de Renato empujando la silla del que fuera el mejor amigo de su padre”.

Ella aún revive con crudeza el momento en que le tocó decirle al Maestro que Floriana, su cantante y uno de sus amores, había fallecido. “Apenas se recuperó, fue a casa de la mamá de Floriana a darle el pésame. En el camino llamaron para avisar que había muerto una hermana de Renato. Cuando le dije, sólo recostó la cabeza del asiento del carro y dijo: ‘Vamos a casa de Flori’, demostrando que Los Melódicos está por encima de todo en la vida del Maestro”.

Pero ésa no sería la única vez que el dictador melódico dejó a un lado su vida privada. Dejó de asistir al velorio de su madre porque ese día tenía baile. incluso, recuerda Parababí, cuando murió Miguel Ángel, el hermano mayor, prefirió quedarse en el baile que tenía esa noche porque “esa abrazadera en los velorios no me gusta”.

A los cuatro meses de haberse recuperado, Capriles fue con muletas a un baile de su familia en el Country Club. “Baile que igual cobré, por cierto, porque el hecho de que sea de la familia no quiere decir que sea gratis. Me subí a la tarima como pude y los músicos me veían como a una vaina rara que andaba agarrándose de los instrumentos. Cuando me planté a dirigir, no supe qué marcar por primera y única vez en mi vida. Tenía un vacío en la mente. Pero luego el trompetista me sopló y hasta ahora no se me olvida ni una sola pieza”.

La cómplice y amiga. Isabel Moya es la cómplice de Renato Capriles. Era la que enviaba flores y obsequios a las novias del Maestro. Él no se arrepiente de ser un eterno enamorado confeso, el mismo que se “involucró” con 9 de las 17 cantantes que han pasado por Los Melódicos, pero dice que sólo se enamoró de dos. Aunque Moya dijera que fueron realmente tres sus amores: Diveana, Floriana y Verónica, con quien estuvo durante nueve años. “También vivió siete años con Liz y a Diveana la quería por esa inocencia que desbordaba”. La explicación, según Parababí, es la que el Maestro le dio una vez: “Es que no puedo estar sin una mujer a mi lado”.

Sin embargo, según dice Luis Frómeta, las habilidades de relacionista público del Maestro lo mantienen rodeado de gente todo el tiempo. Por eso él mismo decidió quedarse solo en su refugio, el apacible pent-house en Colinas de Bello Monte, acompañado de sus dos gatos. Siempre ha sido un hombre solo y disfruta su soledad.

A sus 75 años de edad, Renato Capriles nunca estudió música. Ha vivido con diabetes y superado un coma. Sigue asistiendo a cada uno de los bailes de su orquesta hasta la madrugada, bebiendo güisqui con soda, desayunando huevos sin yema y degustando jugo de tomate sin alcohol en sus ruedas de prensa. Continúa recordando que fue campeón de boxeo advirtiendo “que nadie le ha tocado la cara” y demostrándolo eventualmente, como cuando en 2005 lo asaltaron para robarle el carro y, en medio de la paliza, sólo le quitaron el reloj. Cada quince días almuerza con Porfi Jiménez y Luis Frómeta para revivir viejos tiempos.

Confiesa el hombre que nació un día de los inocentes de 1932 que lo que más añora es precisamente la inocencia, tanto de la época en que aparecieron Los Melódicos como la de él, cuando prefirió la música antes que los negocios de la Cadena Capriles. No duda en afirmar que “si Renato Capriles deja de existir, Los Melódicos no se acaba”,  aunque Parababí, baterista y amigo, confiesa que si bien no se acabará la orquesta se irá una inmensa parte de ella. “Escríbanlo: el único viejo que seguirá siendo un éxito se llama Renato Capriles”, sentencia el Maestro que aspira llegar a los 102 años de edad, mientras Luis Frómeta sostiene que “hay Renato para rato”.

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VEA TAMBIÉN: Renato Capriles [1931-2014], por Rayma [Caricatura]

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Un comentario sobre “Renato Capriles

  1. NECESITO COMUNICARME CON ILEANA CAPRILES PARA ENVIARLE LA GRABACIÓN DE UN PROGRAMA DE RADIO QUE HICE EN MEMORIA DE MI AMIGO RENATO CAPRILES….ME GUSTARÍA SABER SU CORREO ELECTRONICO O EL CORREO ELECTRONICO DE LA OFICINA DE LOS MELODICOS…..MI NOMBRE ES PACO – SOY PERIODISTA – ILEANA ME CONOCE PERSONALMENTE….MI TELEFONO ES 0416-431.17.91….MI CORREO ELECTRONICO ES farandulapaco@gmail.com…..MIL GRACIAS.

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