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Cuando me haya ido

La muerte siempre es una sorpresa. Nadie lo espera. Ni siquiera los pacientes terminales creen que van a morir en uno o dos días. En una semana, tal vez. Pero solo cuando esa semana en particular sea la próxima semana, no esta.

Nunca estamos listos. Nunca es el momento adecuado. Cuando llegue el momento, no habrás hecho todas las cosas que querías. El final siempre es una sorpresa, y es un momento de lágrimas para las viudas y un aburrimiento para los niños que realmente no entienden lo que es un funeral (gracias a Dios).

No fue diferente con mi padre. De hecho, su muerte fue aún más inesperada. Se fue a la edad de 27 años. La misma edad con la que se fueron varios músicos famosos. Él era joven. Demasiado joven.

Mi padre no era un músico y tampoco una persona famosa. El cáncer no escoge a sus víctimas. Se fue cuando yo era niño, y supe lo que era un funeral por él. Tenía 8 años y medio, suficiente para extrañarlo de por vida. Si hubiera muerto antes, no tendría recuerdos. No sentiría dolor. Pero no hubiese tenido un padre en mi vida. Y tuve un padre.

Tuve un padre que era firme y divertido a la vez. Alguien que me contaba un chiste antes de castigarme, para que no me sintiera tan mal. Alguien que me besaba en la frente antes de irme a dormir. Un hábito que transmití a mis hijos. Alguien que me obligó a apoyar al mismo equipo de fútbol que él apoyó, y que explicaba las cosas mejor que mi madre. ¿Sabes lo que quiero decir? Un padre así es alguien a quien extrañas.

Nunca me dijo que iba a morir. Incluso cuando estaba acostado en una cama de hospital con tubos por todo su cuerpo, no dijo una palabra. Mi padre hizo planes para el próximo año, aunque sabía que no estaría presente el próximo mes. El próximo año iríamos a pescar, viajaríamos, visitaríamos lugares en los que nunca habíamos estado. El próximo año sería un año increíble. Vivimos el mismo sueño.

Creo, en realidad estoy seguro, que pensó que eso traería suerte. Era un hombre supersticioso. Pensar en el futuro fue la forma que encontró para mantener viva la esperanza. El desgraciado me hizo reír hasta el final. Él lo sabía. El no me lo dijo. Él no me vio llorando.

Y de repente, el año siguiente terminó antes de que empezara.

Mi madre me recogió en la escuela y nos fuimos al hospital. El médico dio la noticia con toda la sensibilidad que los médicos pierden con los años.

Mi madre lloraba. Ella tenía una pequeña esperanza. Como dije antes, todos la tenemos. Sentí el golpe. ¿Qué significa eso? ¿No fue solo una enfermedad regular, el tipo de enfermedad que los médicos curan con una inyección?

Te odio papá. Me sentí traicionado. Grité de ira en el hospital, hasta que me di cuenta de que mi padre no estaba cerca para castigarme. Lloré.

Entonces mi papá volvió a ser un padre para mí. Con una caja de zapatos bajo el brazo, una enfermera vino a consolarme. La caja estaba llena de sobres sellados, con frases donde debería estar la dirección. No podía entender exactamente lo que estaba pasando. La enfermera me entregó una carta. La única carta que estaba fuera de la caja.

“Tu padre me pidió que te diera esta carta. Se pasó toda la semana escribiendo esto, y quiere que lo leas. Sé fuerte”, dijo la enfermera, abrazándome.

El sobre decía CUANDO ME HAYA IDO. Lo abrí.

Hijo,

Si estás leyendo esto, estoy muerto. Lo siento. Sabía que iba a morir.

No quería decirte lo que iba a pasar, no quería verte llorar. Bueno, parece que lo he logrado. Creo que un hombre que está a punto de morir tiene derecho a ser un poco egoísta.

Bueno, como puedes ver, todavía tengo mucho que enseñarte. Después de todo, no sabes nada de nada. Así que escribí estas cartas para ti. No debes abrirlas antes del momento adecuado, ¿de acuerdo? Es un trato.

Te quiero. Cuida a tu mamá. Eres el hombre de la casa ahora.

Te amo. Papá.

PD: No le escribí cartas a tu mamá. Ella se quedó con mi carro.

Su mala letra me hizo dejar de llorar. Imprimir no era fácil en aquel entonces. Su escritura fea, que apenas entendí, me hizo sentir tranquilo. Me hizo sonreír.

Así es como mi padre hacía las cosas. Como el chiste antes del castigo.

Esa caja se convirtió en lo más importante del mundo para mí. Le dije a mi madre que no la abriera. Esas cartas eran mías y nadie más podía leerlas.

Aprendí de memoria el título de cada sobre para cada momento de la vida. Pero tomó un tiempo para que esos momentos llegaran. Y lo olvidé.

Siete años más tarde, después de mudarnos a un nuevo lugar, no tenía idea de dónde había puesto la caja. No podía recordarlo. Y cuando no recordamos algo, generalmente no nos importa. Si algo se pierde en tu memoria, no significa que lo hayas perdido. Simplemente ya no existe. Es como el dinero olvidado en los bolsillos de los pantalones.

Y así sucedió. Mis años de adolescencia y el nuevo novio de mi madre activaron lo que mi padre había anticipado mucho tiempo antes. Mi madre tuvo varios novios, y siempre lo entendí. Ella nunca se volvió a casar. No sé por qué, pero me gusta creer que mi padre había sido el amor de su vida.

Este novio, sin embargo, era inútil. Pensé que mi mamá se estaba humillando a sí misma al salir con él. Él no tenía ningún respeto por ella. Ella se merecía algo mucho mejor que un chico que conoció en un bar.

Todavía recuerdo la bofetada que mi mamá me dio después de que pronuncié la palabra “bar”. Admito que me lo merecía. Eso lo aprendí con los años. En ese momento, cuando mi piel aún ardía por la bofetada, recordé la caja y las letras. Recordé una carta específica, que decía: “CUANDO TENGAS LA PEOR PELEA DE LA VIDA CON TU MAMÁ”.

Volqué mi habitación buscando la caja, con lo cual me gané otra bofetada.

Encontré la caja dentro de una maleta que estaba encima del armario. El limbo. Revisé las cartas y me di cuenta de que había olvidado abrir CUANDO TE DES EL PRIMER BESO. Me odié a mí mismo por hacer eso, y decidí que esa sería la próxima carta que abriría. CUANDO PIERDAS LA VIRGINIDAD vino al lado del paquete, una carta que esperaba abrir muy pronto. Finalmente encontré lo que buscaba.

Ahora discúlpate con ella.

No sé por qué están peleando y no sé quién tiene razón. Pero conozco a tu madre. Así que una humilde disculpa es la mejor manera de superar esto.

Estoy hablando de una disculpa de rodillas.

Ella es tu madre hijo. Ella te ama más que nada en este mundo. ¿Sabes que ella tuvo un parto natural porque alguien le dijo que sería lo mejor para ti? ¿Alguna vez has visto a una mujer dar a luz? ¿Necesitas una prueba de amor más grande que esa?

Pídele disculpas. Ella te perdonará.

Te amo. Papá.

Mi padre no era un gran escritor, solo era un empleado de un banco. Pero sus palabras tuvieron un gran impacto en mí. Eran palabras que llevaban más sabiduría que todos mis 15 años de edad en ese momento. (Que no era muy difícil de lograr).

Corrí a la habitación de mi madre y abrí la puerta. Yo estaba llorando cuando ella giró la cabeza para mirarme a los ojos. Ella también estaba llorando. No recuerdo lo que me gritó. Probablemente algo como “¿Qué quieres?” Lo que sí recuerdo es que caminé hacia ella sosteniendo la carta que mi padre escribió. Abracé a mi mamá mientras mis manos arrugaban el viejo papel. Ella me abrazó, y nos quedamos en silencio.

La carta de mi padre la hizo reír unos minutos después. Hicimos las paces y hablamos un poco de él. Ella me contó algunos de sus hábitos más excéntricos, como comer salami con fresas. De alguna manera, sentí que estaba sentado a nuestro lado. Yo, mi madre y un trozo de mi padre, un trozo que nos dejó en un papel. Se sintió bien.

No pasó mucho tiempo antes de leer CUANDO PIERDAS LA VIRGINIDAD.

Felicidades hijo.

No te preocupes, mejora con el tiempo. La primera vez siempre es mala. La mía sucedió con una mujer fea, que de paso era una prostituta.

Mi mayor temor es que le preguntes a tu madre qué es la virginidad después de leer esta carta. O lo que es peor, leer lo que acabo de escribir sin saber qué es una paja (sabes qué es, ¿verdad?). Pero eso no es de mi incumbencia.

Te amo. Papá.

Mi padre me siguió durante toda mi vida. Estaba conmigo, aunque no estaba cerca de mí. Sus palabras hicieron lo que nadie más pudo: me dieron fuerzas para superar innumerables momentos difíciles en mi vida. Él siempre encontraba la manera de poner una sonrisa en mi cara cuando las cosas parecían sombrías, o despejar mi mente durante esos momentos de enojo.

CUANDO TE CASES me hizo sentir muy emocional. Pero no tanto como CUANDO TE CONVIERTAS EN PADRE.

Ahora entenderás qué es el verdadero amor, hijo. Te darás cuenta de lo mucho que la amas, pero el amor real es algo que sentirás por esa pequeña cosa. No sé si es un niño o una niña. Solo soy un cadáver, no soy un adivino.

Que te diviertas. Es algo muy grande. Vas a valorar más el tiempo, que ahora va a volar, así que asegúrate de estar cerca. No te pierdas ni un momento, nunca vuelven. Cambia los pañales, baña al bebé, sé un ejemplo para ella o para él. Creo que tienes lo necesario para ser un padre increíble, igual que yo.

La carta más dolorosa que leí en toda mi vida fue también la carta más breve que escribió mi padre. Mientras escribía esas cuatro palabras, creo que sufrió tanto como yo al vivir ese momento. Tomó un tiempo, pero eventualmente tuve que abrir CUANDO TU MADRE SE VAYA.

Ella es mía ahora.

Una broma. Un payaso triste escondiendo su tristeza tras la sonrisa de su maquillaje. Fue la única carta que no me hizo sonreír, pero pude ver la razón.

Siempre mantuve el trato que había hecho con mi padre. Nunca leí cartas antes de su tiempo. Con la excepción de CUANDO SEPAS QUE ERES GAY. Como pensé que nunca tendría que abrirla, decidí leerla. Fue una de las cartas más divertidas, por cierto.

¿Qué te puedo decir? Me alegra estar muerto.

Ahora, dejando de lado las bromas, estar medio muerto me hizo darme cuenta de que nos importan demasiado cosas que no importan mucho.

¿Crees que ser gay cambia algo, hijo?

No seas tonto. Sé feliz.

Siempre esperé el siguiente momento, la siguiente carta. La siguiente lección que mi padre me enseñaría. Es sorprendente lo que un hombre de 27 años puede enseñarle a una persona mayor de 85 años como yo.

Ahora que estoy acostado en una cama de hospital, con tubos en mi nariz y en mi garganta gracias a este maldito cáncer, paso los dedos por el papel descolorido de la única carta que no abrí. La frase CUANDO LLEGUE TU FINAL apenas se lee.

No quiero abrirla. Tengo miedo. No quiero creer que mi tiempo está cerca. Es una cuestión de esperanza, ¿sabes? Nadie cree que va a morir.

Respiro hondo mientras abro el sobre.

Hola hijo.

Espero que ya estés viejo.

¿Sabes? esta carta fue la más fácil de escribir, y la primera que escribí. Fue la carta la que me liberó del dolor de perderte.

Creo que la mente se vuelve más clara cuando estás tan cerca del final. Es más fácil hablar de ello.

En mis últimos días aquí pensé en la vida que tenía. Tuve una vida breve, pero muy feliz. Fui tu padre y el marido de tu madre. ¿Qué más puedo pedir?

Me dio tranquilidad. Haz lo mismo.

Mi consejo para ti: no tengas miedo.

PD: te extraño.

Fuentes: Medium.com / beyourself

Autor: Rafael Zoehler

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¿Qué pasa con nuestros cuerpos cuando morimos?

Interesante para decidir entre cremación y sepultura.

Artículo de la revista Muy Interesante

Una de las razones para evitar la cremación y preferir la sepultura es que el cuerpo será quemado y eso suena grotesco, brutal. Podemos escuchar sobre todo a la gente mayor decir respecto a la cremación “es que me va a doler”.

El temor al fuego es razonable ya que desde pequeños conocemos su poder destructivo y lo dolorosas que resultan las quemadas, incluso las más leves.

Sin embargo, la sepultura o entierro, que es la opción más común a la cremación, también es destructiva, y a un ritmo lento.

Tomados de este artículo de Muy Interesante, te damos argumentos para defender la cremación ante el entierro, o viceversa, ya que todo depende del enfoque:

  • Si creemos que el cuerpo sufre durante la cremación, podemos también pensar que sufrirá la descomposición, que además es un proceso lento.
  • Sin la cremación, el cuerpo se desintegra lentamente hasta que solo quedan los huesos.
  • En ambos casos el cuerpo se destruirá. El resultado será el mismo: polvo eres y en polvo te convertirás.

Los pasos de la descomposición son:

  • Livor mortis: el cuerpo se vuelve pálido, ceniciento, poco después de la muerte. Se debe a la pérdida de la circulación sanguínea cuando el corazón deja de latir. Este proceso puede comenzar después de aproximadamente una hora después de la muerte y puede continuar hasta 9-12 horas después.
  • Rigor mortis: el cuerpo se vuelve rígido, los músculos se tensan debido a los cambios que ocurren en ellos a nivel celular. Se establece entre 2 y 6 horas después de la muerte y dura entre 24 y 84 horas. Después de esto, los músculos se vuelven flácidos y flexibles una vez más.
  • Algor mortis: el cuerpo se enfría, deja de regular su temperatura interna. Suele establecerse 18-20 horas después de la muerte.

Finalmente, se inicia la putrefacción, facilitada por bacterias, hongos e insectos, que dura hasta que se despoja al cuerpo de todo tejido blando y solo quedan los huesos.

Es difícil conversar de esto con la persona que va a morir y también con sus seres queridos. Es duro pensar al respecto incluso estando completamente sanos y fuera de peligro, pero es una conversación que a veces hay que tener, bien sea porque tenemos a una persona muy anciana o gravemente enferma en la familia y hay que tomar una decisión al respecto. Por más duro que sea, a veces decidir entre entierro y cremación es obligatorio.

 

Factores a tomar en cuenta:

  • Religión: Hay religiones que prohíben la cremación y hay otras que la consideran más cercana a lo espiritual.
  • Miedo: “Me va a doler cuando mi cuerpo se queme” dicen quienes temen a la cremación y “Me van a comer los gusanos” dicen quienes tienen miedo a ser enterrados. También existe la preocupación de ser enterrados vivos.
  • Dinero: Dependiendo del país, las condiciones, los rituales, cualquiera de los dos métodos puede resultar más costoso que el otro. Aquí hay que meter la lupa pues muchas veces lo que encarece el acto fúnebre son los rituales y no la forma de disponer del cuerpo.
  • Practicidad: La cremación generalmente implica obtener las cenizas del difunto para conservarlas o para realizar un acto espiritual como echarlas al mar, en una cascada, sembrar un árbol. En cambio el entierro implica a veces tener que visitar la tumba, llevar flores, podar… Lo cual puede suponer un problema en caso de una mudanza.

Al momento de tomar tan difícil, cruda y definitiva decisión, hay que pensar en la voluntad del difunto, y también tomar en cuenta a los familiares y seres queridos que lo sobrevivirán.

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Cómo vestirse para un funeral y otros consejos.

Los funerales son eventos sombríos y debes respetar este entorno al usar la vestimenta adecuada. Por lo general, la vestimenta para un funeral debe ser de un color más oscuro y conservador. Elige algunos atuendos oscuros, moderados y accesorios mínimos. En algunos casos, las familias podrían solicitar un color o un tipo de vestimenta en particular. En este caso, puedes ignorar la etiqueta convencional. Los deseos de la familia de la persona fallecida siempre son lo más importante que debes tener en cuenta en un funeral.

Elige ropa negra u oscura. Lo tradicional es que la ropa para un funeral sea negra. Sin embargo, actualmente no todas las personas acatan estrictamente esta tradición. Es común ver que la gente use algunos tonos, como el gris oscuro o el azul marino, en un funeral. Si decides no usar negro, asegúrate de elegir un color oscuro y sombrío para el atuendo.

  • Apégate a los tonos oscuros y neutros, si decides usar un color que no sea negro. Algunos tonos adecuados son el azul marino, el gris oscuro, el verde oscuro y el marrón.
  • Sin embargo, debes asegurarte de entender el tipo de funeral antes de elegir el atuendo. Para un funeral más tradicional, se aconseja ser muy precavido y elegir el negro clásico.

Evita los colores brillantes. Nunca deberás usar colores brillantes en un funeral. Los colores primarios como el azul, el rojo y el amarillo pueden parecer ofensivos o irrespetuosos. En algunas culturas, el rojo es signo de celebración, así que es aún más importante evitar el color rojo.

  • Los colores brillantes no deben ser parte del atuendo en absoluto. Un vestido negro con rayas rosas cerca de la parte inferior o un traje negro sobre una camisa roja con botones no son adecuados para un funeral.
  • Sin embargo, en muy pocos casos, existe una excepción a esta regla. En algunas ocasiones, los familiares podrían solicitar que se usen algunos colores más brillantes o un color en particular para honrar a la persona fallecida. Acata siempre los deseos de la familia en este caso.

Esfuérzate por lucir formal, a menos que se especifique lo contrario. Los funerales suelen ser eventos sombríos. Debes usar un atuendo que puedas usar para una entrevista de trabajo en lugar de un atuendo que usarías para ir a un club. En algunos casos, la familia podría solicitar que se use una vestimenta menos formal para honrar a la persona fallecida. Sin embargo, a menos que se especifique lo contrario, apégate a lo formal.

  • Los trajes negros, gris oscuro o azul marino son buenas opciones. Las corbatas y los pantalones de vestir deben ser de tonos oscuros similares. También puedes elegir una camisa con botones y una corbata de color oscuro.
  •  Los vestidos y las faldas largas suelen recomendarse para los funerales. Evita usar algo muy ajustado, ya que puede parecer un atuendo para salir en lugar de un atuendo formal. También sería una buena opción usar una blusa y unos pantalones de vestir de color oscuro.

Ten en cuenta el largo de la manga. En general, no debes mostrar mucho la piel en un funeral. Es mejor que evites los trajes sin mangas o los trajes que tengan las mangas muy cortas. En cambio, elige atuendos de manga larga. Si tienes un vestido negro sin mangas que quieras usar, puedes cubrirte los brazos con un chal o con un bolero.

Elige ropa más simple en lugar de la ropa con estampados. Está bien usar estampados para los funerales, siempre y cuando no luzcan muy llamativos. Una falda con un estampado floral o una camisa con rayas de colores oscuros son lo suficientemente discretas para usarlas en un funeral. Sin embargo, deben evitarse los estampados brillantes y atrayentes, sobre todo si también tienen colores llamativos. Por ejemplo, una camisa negra con lunares rojos no es una buena opción para usar en un funeral.

De nuevo, recuerda que debes respetar los deseos de la familia de la persona fallecida. En algunos casos, podrían solicitar un estampado en particular.

Elige unos zapatos que sean formales, pero cómodos. Esto es aún más importante si habrá un velorio o un entierro antes o después del funeral. En los funerales, debes pararte y caminar mucho, así que los zapatos deben ser cómodos. Por ejemplo, los tacones altos no son adecuados. Asegúrate de elegir un calzado formal y de color oscuro.

  • Los zapatos bajos o de vestir de color negro son buenas opciones. Otras opciones excelentes en cuanto al color son el verde oscuro, el azul marino y el gris.
  • Si no se trata de un funeral muy formal, los zapatos deportivos de color oscuro también pueden funcionar. Sin embargo, elige siempre lo que sea más formal.

Elige una corbata conservadora. Si usas una corbata, asegúrate de que sea moderada. Por lo general, deben evitarse las corbatas de colores brillantes o con estampados muy llamativos. La mejor opción para un funeral es usar una corbata de un color sólido o una corbata sin estampado. Asegúrate de elegir un color que sea más oscuro, como verde oscuro, azul marino o gris.

  • Sin embargo, existen algunas excepciones a esta regla. Por ejemplo, si tienes una corbata novedosa que te haya dado la persona fallecida, los familiares podrían apreciar que la uses. Quizás debas comprobarlo con antelación, solo para asegurarte de que no se malinterprete.

Modera tu maquillaje. Si usas maquillaje, mantelo al mínimo para el funeral. Por lo general, un funeral es una ocasión formal. De la misma forma que no usarías un maquillaje dramático y llamativo en la oficina, no debes usarlo en un funeral. 

  • Es mejor que uses una capa ligera de base y un lápiz labial de color piel. Si quieres, agrégale una pequeña cantidad de rubor, así como una sombra de ojos y un rímel muy ligero.
  • De nuevo, puede haber excepciones según los deseos de los familiares. Por ejemplo, si el funeral es de alguien que trabajaba en el teatro, los familiares podrían solicitar un maquillaje teatral más llamativo.

Elige la joyería tradicional. Si te preocupa elegir la joyería incorrecta, está bien que no la uses para un funeral. De hecho, esto puede hacer que el atuendo luzca más sombrío. Sin embargo, si quieres usar joyería, apégate a lo clásico. Un collar de perlas es mucho más adecuado que una gargantilla brillante e inadecuada.

  • Si usas unos aretes, elige unos que sean respetuosos. Los aretes grandes y colgantes o de aro son muy llamativos para un funeral. En cambio, elige unas dormilonas.

Elige unos pañuelos de bolsillo de colores adecuados. Si usas uno pañuelo de bolsillo con el traje, también debe ser de un color oscuro. Elige algunos tonos como el azul marino, el verde oscuro y el gris. Por lo general, un pañuelo de bolsillo de color rosa no es adecuado para un atuendo funerario.

Ten en cuenta las creencias religiosas. Si alguien celebrará una ceremonia religiosa, quizás haya algunas reglas particulares sobre la vestimenta. Asegúrate de comprobar la denominación con antelación e investiga rápidamente. Revisa si existe alguna regla sobre la vestimenta durante el duelo. Debes respetar siempre la religión de la persona fallecida.

  • Por ejemplo, existen ciertas religiones que pueden requerir una modestia extrema para las mujeres durante los servicios funerarios, así que no debes presentarte con un vestido o una falda muy corta.
  • Una búsqueda en Internet puede informarte sobre los rituales religiosos. Sin embargo, por lo general es mejor preguntarle a alguien de la familia, ya que podrá darte las mejores instrucciones para vestirte.

Ten en cuenta las diferentes costumbres de la cultura. Si la persona fallecida tenía un trasfondo cultural diferente, podrían ser adecuados otros colores. Aunque los colores más oscuros se usan tradicionalmente en los funerales occidentales, no siempre es el mismo caso en las otras culturas.

  • En algunas culturas, suelen asociarse los colores brillantes con el duelo. En Corea, el color del duelo es el azul. En Egipto y en Etiopía, el amarillo se considera como un color de duelo.
  • En algunas culturas del Medio Oriente, el blanco se considera un color adecuado para los funerales.

Ten en cuenta el clima. Si habrá un entierro o un funeral al aire libre, asegúrate de tenerlo en cuenta. Quizás tengas que llevar, por ejemplo, una sombrilla si llueve o un abrigo si hace frío. Asegúrate de que estos accesorios también sean adecuados para el funeral.

  • Incluso con las cosas como los impermeables y las sombrillas, debes recordar que irás un funeral. Por lo general, una sombrilla de color rosa brillante no es adecuada para un funeral. Las sombrillas negras y los impermeables de colores oscuros suelen ser las mejores opciones.
  • También debes elegir abrigos y chaquetas de color oscuro. Podría considerarse inadecuado presentarse a un funeral al aire libre con un abrigo blanco.

Acata los deseos de la persona fallecida. Debes respetar siempre las peticiones especiales, aunque no sean convencionales. Si la familia solicita que se use un color o estampado específico para la ceremonia, haz lo posible por cumplirlo. Si la familia decide que hará una despedida no tradicional para honrar a la persona fallecida, debes cumplir sus deseos sin importar la etiqueta tradicional.

Consejos

  • Si no estás seguro, consulta con la familia sobre el código de vestimenta o pregúntale a otra persona si cree que tu atuendo es adecuado.
  • Para asistir a un servicio muy conservador, algunas mujeres pueden decidir usar un sombrero simple y formal.
  • La familia podría decidir llevar a cabo una reunión más festiva. De ser así, si no estás familiarizado, no debes temer preguntar cuál sería el atuendo adecuado.

Advertencias

  • Se recomienda que uses un rímel resistente al agua y una sombra o un delineador de ojos mínimo.
  • Ofréceles tu asiento o tu sombrilla a las personas mayores o a las mujeres con niños pequeños.
  • Puede ser difícil usar tacones altos al aire libre en un terreno cubierto de hierba, sobre todo si ha estado lloviendo.
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5 Sorprendentes arrepentimientos en la vida

5 Sorprendentes arrepentimientos en la vida

(Que fácilmente puedes evadir)

Sentimos arrepentimiento por matrimonios fallidos y por catástrofes profesionales, pero también existen pequeños pero dolorosos arrepentimientos que son sencillos de evadir.

¿Qué hace que las personas se arrepientan cuando se aproxima el final de sus vidas?

Eso es lo que alguien quería saber recientemente en el sitio de preguntas y respuestas Quora.

La encuesta trajo muchas respuestas como la infidelidad, las oportunidades profesionales no tomadas, la falta de hijos…

Por supuesto, es bueno saber acerca de los grandes y conmovedores errores que atormentan a las personas mientras envejecen y así buscar traspiés similares en nuestras propias vidas, pero es poco probable que una breve lectura cause influencia en aspectos profundos y complejos.

Eso no significa que las respuestas de Quora no sean útiles. Entre los dramáticos arrepentimientos que ya sabemos que debemos evitar, pero que debido a la inevitable fragilidad humana podemos cometer de todos modos, hay pequeños errores que probablemente nunca pensamos que podían llevarnos al arrepentimiento al final de la vida.

Respuesta tras respuesta, muchos de los errores mencionados son además de relativamente pequeños, fáciles de evitar.

Una publicación en un blog probablemente no puede ayudar mucho cuando se trata de mantener tu matrimonio o elegir una carrera, pero puede hacerte ver los arrepentimientos pequeños y comunes y alertarte para que los evadas.

Aquí hay cinco:

  1. Esforzarte para complacer a los demás

Esto fue mencionado en un artículo por una enfermera que supo los arrepentimientos de muchos moribundos. Lo que más escuchó: Desearía tener el valor para vivir una vida verdaderamente mía, no la vida que los demás esperan de mi.

Hubo otra respuesta frecuente en Quora: “Nadie es más digno de amar en el universo entero que tú”, respondió el blogger e inversionista James Altucher. “Desearía haber recordado eso. Podría haber salvado todo el tiempo en que estuve intentando complacer a alguien más.” “Me arrepiento de haber hecho lo que me decían y lo que ‘se suponía’ que debía hacer” Concordó el autor Christopher Page. 

  1. Demasiada preocupación inútil

Esto está comprobado por la ciencia. “En nuestra investigación en la Universidad Cornell, le pregunté a cientos de los ancianos americanos de qué se arrepentían” respondió el profesor Karl Pillemer. “Yo esperaba asuntos de gran valor: una aventura, un sombrío negocio, adicciones, esa clase de cosas. No estaba preparado para las respuestas que me dieron: ‘Desearía no haber gastado tanto tiempo preocupándome.  ’Una y otra vez, con los 1200 ancianos en nuestro Proyecto del Legado de Cornell, escuché distintas versiones de ‘Desearía no haber malgastado tanto mi vida preocupándome.’ y de ‘Me arrepiento de preocuparme tanto por todo.’ “

  1. Enfocarte demasiado en adquirir cosas

“El descubrimiento de que la felicidad y la realización no provienen de actividades hedonistas – tales  como la adquisición de cosas, dinero, o incluso personas- podría llegar tarde en la vida de muchas personas,” escribe el entrenador Trevor Edmon. Altucher concuerda. “No compres cosas,” nos advierte. En su lugar, “compra experiencias… Una experiencia es una invitación a la comprensión.” (Nota: Esto también es validado por un montón de investigaciones.)

  1. Descuidar la salud física

Elecciones de estilo de vida que parecen pequeñas o sin importancia como para preocuparse mucho por ellas, aparentemente si persiguen a las personas en sus últimos años. “Desearía haber desarrollado hábitos de vigoroso ejercicio regular,” escribe la fundadora  Stephanie Vardavas, por ejemplo.

“Corre,” asesora Altutcher. “Que se acumulan tus vasos sanguíneos. Más oxígeno llega al cerebro. Te haces más inteligente. La vida es mejor.” Incluso Kurt Vonnegut subió a éste tren. “Si yo pudiese ofrecerte un sólo consejo para el futuro, sería el protector solar,” demandó el autor.

  1. No viajar lo suficiente

Éste es otro arrepentimiento que emergió de la investigación del Profesor Pillemer. “Viajar es tan importante que debería tener prioridad sobre otras cosas en las que los jóvenes gastan el dinero,” comentó Pillager.

Los encuestados coincidieron en que debes prestar más atención a incluir más viajes en tu “Bucket List” temprano en la vida. “Por mucho, para mi los arrepentimientos más significativos que tengo ahora son sobre perder el tiempo,” escribe el mánager de IT, Gary Teal. “Yo tengo la sensación de que cada vez es más probable que muera sin haber visto aún Machu Picchu. Esto me choca y me molesta.”

 

PUBLICADO EL: 19 DE ENERO, 2016.

Tomado de: www.Inc.com

Artículo original (en inglés): www.inc.com/jessica-stillman/5-surprising-life-regrets-that-you-can-easily-avoid.html

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Una persona anciana quedó sola ¿Estará mejor en un ancianato o en casa?

¿Dónde cuidar a un ser querido de la tercera edad? ¿En un albergue o en casa?

La repentina ausencia de un familiar, bien sea por fallecimiento, viaje, un nuevo trabajo, o cualquier motivo, puede dejar en soledad a una persona de tercera edad que estaba bajo su cuidado.

Sucede de distintas formas:

  • La abuelita y el abuelito se cuidaban mutuamente, uno de los dos muere y el otro queda solo.
  • El familiar adulto que se hacía cargo de una persona de la tercera edad fallece, se enferma, se muda, encuentra un trabajo muy demandante, o por cualquier otra razón, se le hace imposible seguir ayudando.
  • Simplemente nos preocupa que nuestro familiar, hasta hace poco independiente, ya no pueda vivir sin ayuda debido a su avanzada edad.

Cualquiera sea el caso, nos vemos ante la difícil situación de decidir entre continuar el cuidado de una persona mayor en casa o internarla en un geriátrico, albergue, casa hogar o ancianato.

Nunca es una decisión fácil y no hay reglas de oro para saber qué hacer, así que lo que hago en este artículo es compartir mi experiencia y tratar de ayudarte a comprender las ventajas y desventajas de cada tipo de cuidado de una persona mayor y desvalida.

No soy un experto en la materia, todo lo contrario. Simplemente me tocó manejar los destinos de dos personas muy queridas y quiero compartir mi experiencia.

¿Cuáles son las alternativas?

Dejar a tu ser querido donde está:

  • Valiéndose por sí mismo.
  • Atendido por familiares.
  • Atendido por un acompañante.
  • Atendido por una enfermera u otro profesional.

Mudar a tu ser querido a tu casa:

  • Valiéndose por sí mismo.
  • Atendido por familiares.
  • Atendido por un acompañante.
  • Atendido por una enfermera u otro profesional.

Internar a tu ser querido en un albergue, casa hogar, ancianato o geriátrico.

  • Con cuidados especializados para personas seniles y ancianos
  • Sin cuidados especializados

Analicemos cada una de las opciones.

Dejar a nuestro ser querido valerse por sí mismo

Lo primero que debemos saber es que a ningún ser humano le hace bien la soledad. Más allá del riesgo que implica para los ancianos estar solos, se ha demostrado que no ver a nuestros seres queridos por un tiempo prolongado nos acorta la vida. También se ha demostrado que compartir con familiares y amigos nos alarga la vida. Somos seres sociales. Más allá de las enfermedades e impedimentos evidentes, la soledad hará que el deterioro por vejez sea más rápido, puede promover el descuido, el desaseo, facilitar los accidentes… Dejar a una persona mayor en soledad, difícilmente será algo positivo.

Sin embargo, a veces es la misma persona la que quiere estar sola, bien sea por costumbre o por elección, o porque se ha vuelto una persona poco sociable, huraña, cascarrabias, y cedemos ante su exigencia por respeto y por no vulnerar sus deseos.

No debes obedecer ciegamente a una persona de la tercera edad. Todos tomamos malas decisiones y ellos no son la excepción. A veces lo mejor es que tomes el control a pesar de causar un disgusto a tus padres o abuelos.

Es necesario determinar si en realidad nuestro ser querido se puede valer por sus propios medios. Lee y responde estas preguntas junto a otras personas que estén preocupadas por la situación de un ser querido. Evita guiarte solo por tu criterio.  Otros pueden saber o notar cosas que tu has dejado pasar.

¿Puede ir al baño sin ayuda?

Si la persona no puede ir al baño sin ayuda, entonces no puede estar sola. Requiere que otra persona la cuide. Las caídas en el baño son las más frecuentes ya que la mayoría de los baños no están acondicionados para las personas mayores y aunque nos parezca fácil y natural mientras tenemos fuerzas, para muchos adultos en la tercera edad y personas convalecientes ir al baño representa una maniobra difícil y complicada. Agacharse, pararse, lavarse, limpiarse, secarse, son movimientos cuya complejidad representa un riesgo. Adicionalmente, el piso del baño suele mojarse, incluso con agua jabonosa y por lo tanto puede ser muy resbaloso.

¿Sus sentidos están bien?

Una persona que tenga problemas serios de visión, oído o habla causados por la edad no debe estar sola. La falla de cualquiera de esos sentidos en personas que no están acostumbradas es un riesgo en situaciones normales, y más aún durante emergencias como caídas, desmayos, pérdida del equilibrio o ataques de cualquier tipo. Si tu ser querido no puede ver bien, tiene problemas auditivos o no puede comunicarse verbalmente, lo cual es necesario para realizar una llamada de emergencia, no debe estar en soledad.

¿Se ha caído últimamente?

Debes prestar especial atención a las caídas. Cuando las personas de tercera edad se caen, suelen decir que tropezaron o que se resbalaron, y no están mintiendo, es lo que creen que sucedió. Pero en muchos casos se trata de fallas motoras derivadas de problemas en el organismo, aun cuando la causa de la caída sea percibida como un simple accidente. A las personas mayores les fallan las piernas, comienzan a perder fuerza muscular, pueden tener artritis, sufrir de calambres, en fin… Una caída puede significar algo más allá. Un examen médico completo puede demostrar que la causa de la caída fue un problema serio de salud y no un simple tropiezo o resbalón, y si este es el caso, lo más seguro es que la persona no pueda estar sola.  Una caída en una persona mayor puede ser una pista de que algo anda mal y un factor importante para decidir que esa persona ya no debe estar sola.

Una caída en una persona mayor puede ser una pista de que algo anda mal y un factor importante para decidir que esa persona ya no debe estar sola.

¿Puede usar el teléfono?

La capacidad de pedir ayuda es determinante para saber si una persona de la tercera edad puede estar en soledad. Esto en conjunto con la posibilidad de que alguien de confianza se apersone rápidamente hasta donde se encuentre.  Si la persona que te preocupa no puede llamar por teléfono y si no tiene otros mecanismos que le faciliten pedir auxilio en caso de problemas, entonces no debe quedarse sola.

¿Hay familiares, vecinos o amigos cerca?

Es necesario que una persona en la tercera edad tenga cerca a alguien de confianza con acceso a su casa, que tenga llaves, y que le de una visita al día como mínimo, además de llamar por teléfono al menos tres veces al día para constatar que todo está bien.  No solo es importante prevenir problemas, también hay que estar preparados para cuando sucedan.

¿Tiene problemas motores?

Hay personas con impedimentos motores y otro tipo de discapacidades que aprenden a valerse por sí mismas. No siempre es el caso con los problemas de movilidad causados por la edad. Hay que observar bien y asegurarnos de que nuestro familiar realmente puede movilizarse sin riesgos. Fíjate cuando se acueste y cuando se levante de la cama. ¿Qué tanto le cuesta? Nota su facilidad para lavar los platos, la ropa, ir al baño. ¿Te parece que hace movimientos seguros? ¿Le cuesta demasiado?

¿Sufre desequilibrios mentales o problemas con la memoria?

El alzheimer y otras enfermedades mentales, aún incipientes, pueden ser un riesgo para una persona mayor. Por ejemplo, puede tomarse varias veces una pastilla y sufrir una sobredosis, o por el contrario, puede olvidar tomar la pastilla. Incluso puede comer muy poco o comer demasiado. Esto por nombrar apenas problemas relativos a la memoria. Una persona con problemas mentales, aunque estos sean fallas de la memoria aparentemente leves, no debe cuidarse sola.

¿Tiene riesgo de paro cardíaco, paro respiratorio, ACV o cualquier condición que pueda provocar gravedad repentina?

Bajo el riesgo inminente de cualquiera de estas condiciones nadie debe estar solo. Muchas muertes han podido evitarse si la persona hubiese sido atendida a tiempo.

¿Se alimenta bien? ¿Toma suficiente agua? ¿Hace ejercicios?

A veces el problema no es agudo ni frontal, más bien va sucediendo con los días. Este es el caso de la mala alimentación. Si una persona está descuidando demasiado su alimentación, entonces requiere compañía, alguien que vele porque tome agua, coma y se ejercite.

¿Tiene distracciones? ¿Se divierte?

Recuerda que los únicos objetivos no son mantener a tu ser querido vivo y sano, también es importante que tenga la mejor calidad de vida posible en sus últimos años. Necesita divertirse. ¿Tiene distracciones y diversión donde se encuentra? ¿Ve la televisión? ¿Recibe visitas? ¿Practica algún juego? ¿Da paseos? ¿Va de compras? ¿Parece que la pasa bien? A veces creemos que los ancianos no necesitan divertirse. Es un error. Todos necesitamos divertirnos y es una necesidad que no desaparece con la edad.

Recuerda que los únicos objetivos no son mantener a la persona viva y sana, también es importante que tenga la mejor calidad de vida posible en sus últimos años. Necesita divertirse.

Revisa todos estos puntos y procura discutirlos con otros familiares que conozcan a la persona para que tomen una decisión en conjunto. Una vez tomada la decisión, si dejan a la persona de su cuenta, deben volver a revisar todos los puntos cada cierto tiempo, ya que como en la niñez, en la vejez las personas cambiamos muy rápido, y lamentablemente cuando se trata de la tercera edad, es muy frecuente que el cambio sea negativo.

Lista de chequeo cuando dejamos a una persona de la tercera edad valerse por sí misma

Si consideras que tu ser querido puede mantenerse bien en soledad, al menos asegúrate de lo siguiente:

  • Tener copia de las llaves del lugar donde vive
  • Llamar por teléfono dos o tres veces al día
  • Hacer amistad con vecinos que puedan hacerle visitas
  • Que un vecino de confianza tenga llaves

Cuando visites a tu familiar chequea lo siguiente:

  • Que tenga comida
  • Que su peso no haya variado mucho en poco tiempo
  • Revisa su higiene personal y la del lugar donde vive
  • Habla con los vecinos y pídeles que te ayuden a supervisar
  • Bota la comida y las medicinas vencidas
  • Pregúntale a los vecinos si notan algo distinto

Cuidado en el hogar por familiares

Esta es la opción más común y por razones obvias la preferida. Si nuestro familiar no presenta complicaciones de salud ni dependencia extrema para hacer su vida, es lo más normal.

Ventajas

  • El gasto es menor
  • Está rodeado de seres queridos
  • La supervisión es natural y constante

Desventajas

  • Los familiares suelen no estar entrenados para cuidar a personas de la tercera edad.
  • La persona responsable se puede cansar, puede llegar a enfermarse.
  • La persona responsable e incluso el resto de la familia puede ver limitada su vida social, las salidas, el horario, incluso la dieta y las horas de esparcimiento.
  • Hay riesgo de caídas y otros descuidos que pueden resultar graves.

Cuidado en el hogar por ayudantes

Es prácticamente lo mismo que el cuidado por un familiar, salvo que el uso del ayudante disminuye el efecto de cansancio y la dedicación de miembros de la familia.

Ventajas

  • El cansancio es menor.
  • La familia puede hacer supervisión constante.

Desventajas

  • Los acompañantes (no profesionales) pueden no estar entrenados ni tener experiencia en el cuidado de personas de la tercera edad.
  • El acompañante se puede cansar, puede llegar a enfermarse, por lo tanto hay que tener más de un acompañante y rotarlos. Pasar más de dos días cuidando a una persona de la tercera edad puede ser extenuante y la calidad del cuidado baja.
  • Cuesta dinero, aunque no tanto como una enfermera o ayuda profesional.
  • Hay riesgo de caídas y otros descuidos que pueden resultar graves.
  • Hay que darle comida y bebida al acompañante de turno lo cual es un gasto adicional.

Cuidado en el hogar por un profesional (enfermera, fisioterapeuta, alguien con experiencia)

Ventajas

  • El cansancio es menor.
  • La familia puede hacer supervisión constante.
  • El profesional sabe como ayudar tanto en la atención del anciano como en el acondicionamiento del lugar.
  • Disminuye el riesgo de accidentes.
  • En caso de una emergencia médica, una persona profesional sabrá cómo actuar.

Desventajas

  • El profesional se puede cansar, puede llegar a enfermarse, por lo tanto hay que tener más de un profesional y rotarlos. Pasar más de dos días cuidando a una persona de la tercera edad puede ser extenuante y la calidad del cuidado baja.
  • Cuesta dinero. Una persona profesional es más cara que un acompañante o ayudante menos calificado.
  • Hay que darle comida y bebida al profesional de turno lo cual es un gasto adicional. Las enfermeras y otros profesionales no suelen cocinar ni traer su comida.

Internar a nuestro ser querido en un albergue, casa hogar, ancianato o geriátrico

En los ancianatos, geriátricos y casas hogar hay personas entrenadas que saben ayudar a las personas de la tercera edad porque es su trabajo. Tienen experiencia y están entrenados para eso.

Al considerar una institución, te asaltarán dudas:

¿Será más costoso?

Dependiendo de qué tantos cuidados requiere tu familiar, si necesita supervisión constante, un ayudante, alguien dedicado, una enfermera, quizá dentro de un albergue su cuidado costará menos, ya que los recursos, incluso los recursos humanos, se comparten entre varios ancianos.

¿Van a maltratar a mi familiar?

Existe la posibilidad de que haya un trato más seco y distante. Son personas acostumbradas al cuidado de ancianos y se puede llegar a hacer rutinario para ellos. Pero recuerda que el mismo riesgo lo corres con un acompañante o con una enfermera.  La clave es supervisar a tu familiar lo más posible, visitarlo, preguntarle cómo se siente. También puedes preguntar a personas que tengan familiares internados en el lugar.

¿Le darán el mismo cuidado que yo?

El cuidado puede ser incluso mejor que el que tu le das. No debemos confundir cariño con atención adecuada. Nadie le dará cariño como su familia, y no se sentirá en mejor compañía. Sin embargo, en lo que respecta a sus necesidades de atención, es muy posible que esté mejor que contigo en tu casa.

¿Nos va a extrañar?

Por supuesto. Por eso, si ingresas a tu familiar en una institución de cuidado de ancianos, debes procurar visitarlo lo más posible, llamarlo, llevarle su comida favorita de vez en cuando, jugar, planificar que cada una de tus visitas aporte la mayor alegría y confort posible.  

¿Podré tener contacto con mi familiar por teléfono?

Los albergues permiten llamadas dentro de un horario restringido a horas de oficina. Las casas hogar o ancianatos procuran generar hábitos y uno de estos hábitos es respetar los horarios para levantarse, comer e ir a la cama. Seguramente el lugar donde sea internado tu familiar tendrá horario de llamadas. Aprende esos horarios y comunícalos a todas las personas que quieran llamar a la persona internada.

¿Mi familiar podrá tener su propio celular?

Dependiendo de la salud tanto física como mental de tu familiar, le permitirán hacer cualquier actividad, como lo haría en su casa.  De hecho, conocí a un interno de una casa hogar que está en completo uso de sus facultades, tiene teléfono celular y computadora con acceso a Internet. El señor es columnista de un periódico local. Sale y entra de la institución con mucha libertad. Por supuesto, debe respetar lo más que pueda los horarios de entrada y salida, de levantarse, comer e ir a la cama, sobre todo para no perturbar a otros internos.

¿Mi familiar recibirá la alimentación adecuada? ¿Cómo puedo saber si le van a dar la alimentación que requiere?

En una casa hogar les dan alimentación a todos por igual y puede que no le siente bien a un diabético o a una persona que no puede comer carbohidratos, o le pueden dar leche a alguien intolerante a la lactosa, o gluten a un celíaco.

Para evitar accidentes con la comida, debes asegurarte de que cada persona de la casa hogar o albergue conoce las condiciones especiales de tu ser querido. No solo sus restricciones alimenticias y de salud, como alergias e intolerancias, también debes enterarlos de las medicinas que toma, el horario de esas medicinas, debes entregar una lista bien legible con todas las consideraciones especiales y asegurarte de que todas y cada una de las personas que estarán a cargo de tu familiar lean y entiendan cada uno de los puntos y dejar la lista en un lugar accesible y visible, si es posible varias copias y además enviar esa lista por correo electrónico a todos los responsables y a los familiares que te apoyan en el cuidado.

Parece que tu sabes cuidar a tu mamá o a tu abuela, hasta que las cosas empiezan a salir mal.

Algunas de las cosas que pueden comenzar a suceder a medida que una persona envejece:

  • Mala alimentación.
  • Aumenta el riesgo de sufrir caídas.
  • Pérdida de memoria.
  • Descuido personal, falta de higiene.

Desventajas de internar a un ser querido en un geriátrico:

  • No estará a tu lado todo el tiempo.
  • Te vendrán temores respecto a su situación.
  • No podrás llamar a toda hora.
  • Las visitas estarán restringidas a un horario.
  • Hay más personas, se comparten algunos recursos, así que hay riesgo de que tu familiar contraiga enfermedades contagiosas.

Ventajas:

  • No hay una sola persona cuidando.  Es un equipo de personas.
  • Tu ser querido cumplirá un horario de vida lo cual le dará estructura.
  • Las personas que trabajan en la institución saben que hacer en caso de emergencia.
  • Hay actividades recreativas.
  • Estará con gente de su edad.
  • Le darás tiempo de calidad.
  • Gastarás menos.
  • El personal sabrá cómo actuar en caso de muerte.
  • Cuentan con equipos médicos: sillas de rueda, oxígeno, resucitador, camas clínicas…
  • Tienen contactos: doctores, autoridades, insumos, emergencias…
  • El personal sabrá cómo actuar ante una emergencia e incluso ante la muerte.
  • En caso de que tu familiar esté muy grave, sabrán manejar mejor sus últimas horas.

En conclusión, si por cualquier motivo la soledad pone en riesgo la salud de tu ser querido o disminuye su calidad de vida, es mejor que viva contigo en familia.  Si esto no es posible, debes buscar un albergue.

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Diez remordimientos de quienes van a morir

Conoce los diez principales remordimientos de quienes están a punto van a morir

Cuando las personas a punto de morir expresan su arrepentimiento, generalmente no hablan de errores puntuales, más bien suelen lamentar como utilizaron el tiempo y la forma en que actuaron a lo largo de los años.

Esto es algo que todos deberíamos aprender antes que sea demasiado tarde, honrando la vida de nuestros fallecidos al vivir más plenamente las nuestras.

  1. Nunca perseguí mis sueños y aspiraciones.
  2. Trabajé demasiado y nunca hice tiempo para mi familia.
  3. Debí tener más tiempo para mis amigos.
  4. Debí decir “te amo” muchas más veces.
  5. Debí expresar más lo que pensaba en lugar de callarme y guardar resentimientos.
  6. Debí haber resuelto los conflictos con otras personas.
  7. Me hubiese gustado tener hijos.
  8. Debí ahorrar y prepararme económicamente para mi retiro.
  9. No tuve suficiente coraje para ser y vivir como realmente quería.
  10. La felicidad es una decisión.  Ojalá hubiese aprendido eso mucho antes.

Fuente: http://addicted2success.com/success-advice/infographic-the-top-10-regrets-in-life-by-those-about-to-die/